lunes, 13 de septiembre de 2010

Juegos de azar.

Mi hermana estaba insoportable, me estaba apurando, como si el alcohol se fuera a acabar si no llegaba una hora antes, pero era su cumpleaños, así que no me atreví a contradecirla, lo sé, tengo reglas muy estúpidas, pero no las contradigo jamás, mi narcisismo quiere un día del año para él y estar en paz con los demás es el mejor pretexto para esperar ese 4 de Noviembre, en fin, yo solo pensaba en lo aburrida que estaría rodeada de gente con la que no comparto mucho en común, en las sonrisas que pondría esperando que el mesero llegue con la próxima cerveza para tomarme el tiempo en cada trago y que la noche terminara, por eso te pienso ahí, para mí, te quiero a mi lado, para mi propio placer, para mi propio entretenimiento, pues se que no te atreverías a hablar con nadie más para no tener problemas conmigo, eres mi motivación en cada alisado de mi cabello y el extra rímel de mis pestañas, tengo ganas de salir no para verte, sino para sentirme.

Tenía que estar segura que estarías conmigo, así que decidí salir de mi casa a buscarte, vives cerca, solo va a ser un mínimo retraso en lo que te aseguro. Pase la puerta de tu cerco, la que una noche anterior había sido testigo de nuestras confesiones, esas que el alcohol regala, pero el consiente de la mañana decide si recordar o no, yo, aunque ya era de noche, no sabía por cual decidirme, aun recuerdo lo que me dijiste, pero estoy atrapada en ese justo instante, ese que ya desde ahora sé que envejecerá en mis recuerdos, pero me mantendrá joven por siempre. Al pasar por la puerta, la sentí sonreírme, como si me conociera, me gritaba nuestras palabras, pero en especifico, me regalaba tus ojos al cerrar los míos.

Entre a tu casa, tu familia estaba feliz de verme, pero aceptémoslo, hubieran estado felices de ver a quien sea, como si estuvieran desesperados por callar los chismes de tu rareza social, en especial esos en los que piensan que estas enloqueciendo o eres de que eres gay. Me sentí por un momento un conejillo de indias, me molesto, pero mi espíritu me callo, recordándome que estoy buscándote, por mí, no por ti.

Tu madre intercepto mis ideas con su saludo, es una mujer hermosa, encuentro fascinante como me hace sentir al hablarme, me siento cómoda solo de escucharla hablar, tal vez tu influiste ayer al contarme sus problemas, pero ese fue tu desahogo, en el cual te encontré amándola con una fuerza increíble, me gustaste mas, porque te vi admirándola como mujer, mi ego no te puede soltar después de eso, me di cuenta como la amabas, todo atreves de tus ojos. Yo quiero esa mirada para mí y ser esa mujer en unos años para alguien más, cuando le cuentes mis problemas a alguno de tus amigos, o incluso cierres el ciclo contándoselo a tu madre.

Me senté en el comedor con ella después de que me dijo que estabas dormido, termino por contarme el problema que tenia, me hizo sentir como supongo te hace sentir a ti, te regala esa confianza infinita, te pide ayuda, pero de la manera más hermosa posible, contándote su sentir, te hace sentir en sus zapatos, sin victimizarse, adore su clase para compartirse.

Absorbiste lo mejor de ella, eh de confesar, que te quise descubrir completo después de escucharla, fingí todo ese tiempo que no sabia nada, reaccionando a su historia como si fuera la primera vez que la escuchaba, le regale credibilidad y admiración y ella me regalo la confianza que necesitaba en mi para saber que ella nos apoyaría en nuestra relación. Estaríamos juntos por siempre después de eso. Me acepto sin confesármelo, me acomode en su rompecabezas y no lo echaré a perder.

Seguías dormido, así que decidí, en un momento de derrota, escribir mi numero para dejarlo en tu cuarto, por el puro hecho de oler en el nuestra noche anterior, pues sé que mi numero lo tienes memorizado en tu cabeza como tu nombre, entre a dejarlo sobre tu buro cuando de repente despertaste frente a mí, sonreí al verte, por obligación, pues no sentí nada, no emoción, no mariposas, nada ...

Te descubrí en tu intento de besarme, no fue tan difícil, tu desesperación por encontrar tus mentas te delataron, fue lindo de tu parte que me ofrecieras una, la menta de una extraña manera, no se terminaba, trate de morderla pero me fue imposible, te sonreía con dolor en mis dientes después del intento fallido, la sonrisa se hizo más falsa al escuchar en mi cabeza la respuesta a nosotros, éramos aburridos, plásticos, no teníamos vida propia, tu tenias que engañar a tu aliento, yo a mis sonrisas, dejamos de ser reales para aparentar que no sabíamos lo que nos esperaba, me deje de escuchar, por apostar todo, aposte mis ganas de no besarte, aposte mi asco a tu menta, aposte mis ganas de correr lejos de ahí, lo aposte todo a ganar.
Te acercaste a mi y justo al besarme, DESPERTE. Faltaba un minuto para que sonara la alarma de nuestro buro. Le di un trago al whisky que escondía en el buro, mastique 3 mentas y te di un beso en la mejilla para que despertaras tu también.

“El azar no existe, Dios no juega a los dados” recordé tristemente haber leído por ahí, justo antes de regresar a dormir un rato mas.

1 comentario:

Caty dijo...

I like it. :) Bien narrado amiga, sigue así. Me daré una vuelta por aquí seguido. Saludos!