“Un día mas, un dólar mas” se dice Joel a si mismo después de salir de trabajar, hacia ya 5 años de que entro a esa oficina solo “por un tiempo, en lo que se resuelven las cosas”, recordó que su auto estaba en el mecánico y junto a un suspiro de desesperación decidió caminar a casa, la noche tenia potencian de alumbrar como nunca los callejones y el no se lo quería perder.
Paso por el bar nudista de costumbre “El arañon” siempre había detestado el nombre, no puede evitar rolar sus ojos acompañados de una risa sarcástica al leerlo cada noche que entra a el. Como de costumbre las “arañitas” lo saludan y hacen preguntas irrelevantes, el contesta cordial y toma la mesa de siempre, solo que esta vez su actitud es diferente, cansado de la misma situación, harto, se encuentra físicamente en la mesa de siempre, pero su mente se encuentra en otro lugar, la mesera después del saludo acostumbrado le deja una cerveza y botana, “no olvides las uvas” grita sarcásticamente, nadie lo escucho.
Roger anuncia a Charlotte como es costumbre a las 11 de la noche, Joel sonríe y saca su cartera, sus billetes de dólar están listos, ella esa noche especialmente se arreglo de mas, usando su perfume mas caro y ese conjuntito especial que compro semanas antes en una boutique para putas finas. La luz tenue la hacia ver sumamente hermosa, el capturo la imagen con un suspiro, sus ojos brillan y sus sonrisa la saluda. Su mente gira a noches de pasión con ella, el perfume llega a su nariz regalándole besos del pasado, mientras ella se acerca y el logra acariciarla, recuerda todo, peleas, rencores, su historia, amor, pasión, mientras aprieta fuertemente sus muslos el piensa en los silencios, esos silencios que entre abrazos le respondían sus mas temidas preguntas.
Ella se limita a sonreírle con un un poco de culpa entre los labios, su baile termina, entre unos cuantos aplausos, ella se retira, el paga su cerveza y la intercepta en la puerta “te veo en la casa amor” le alcanza ella a susurrar al oído, el sonríe.
“te miras rebuena…” le dice el caballero del cuarto, mientras la toma del trasero.
“por un tiempo, en lo que se resuelven las cosas” se repite Joel de nuevo, de nuevo, de nuevo una vez mas, mientras una uña le saca sangre de una grieta en la palma de la mano.
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